No nos vamos a callar, no vamos a rendirnos ante nadie: Rubén Espinosa


Publicado porJosé Homero el 13:13

Foto: Rubén Espinosa
El 28 de abril pasado una de nuestras colaboradoras sostuvo una conversación con su colega Rubén Espinosa, integrante de AVC Noticias –agencia de Xalapa, Veracruz– y fotoperiodista de la revista Proceso y Cuarto Oscuro. Rubén, quien ejercía en Xalapa pero que ante las amenazas había vuelto a su natal Ciudad de México, fue asesinado el viernes 31 de julio en la colonia Narvarte del DF junto con otras cuatro personas, entre ellas Nadia Vera, activista y gestora cultural oriunda de Chiapas pero también antigua residente de Xalapa y asimismo denunciante de acoso de Javier Duarte en un video hoy tristemente famoso. Temiendo por su vida, después de recibir amenazas hacia su persona, Ruben Espinosa se había refugiado en el DF a principios de junio. Estas son sus palabras.
¿Cómo se siente ser periodista en Veracruz?
Hay miedo. Sabemos que la muerte puede estar presente pero son más las ganas de que esto se acabe, que nos dejen trabajar. No somos delincuentes. No robamos, no hacemos nada malo pero esto te aclara el autoritarismo de unos pocos. Tu vida puede estar en peligro. El malestar es algo obvio. Hay miedo generalizado por parte de todos los compañeros pero a su vez hay mucho coraje. Hay, más bien, una sed de justicia. Y creo que se ve una unión por parte de los compañeros. Todos estamos hartos, todos tenemos miedo. Vivimos la paranoia de pensar que el de al lado te está diciendo algo, que del otro lado ya no sabes quién es, si te está señalando. El sentimiento es feo. Yo trabajé un año en Veracruz puerto : allí tuve dos atentados del crimen organizado, y salí bien. Me fui al DF y después me vine para Xalapa: aquí voy a cumplir siete años. Sé que en todos lados hay problemas, pero en Veracruz...
Aún más cuando eres un periodista íntegro.
Frente al autoritarismo somos iguales. El miedo existe, y ser uno de los periodistas corruptos no te salva. Por eso vimos a nuestro compañero tirado entre tres periódicos a una semana de haberse ganado un coche en una comida por la libertad de expresión con el gobernador... Nosotros no acudimos nunca a eso. Hay muchos compañeros que por ambición – no se puede llamar necesidad – acuden para quedar bien con el gobernador, para estar bien, y les regalen desde un tostador hasta un coche. Es lo que vale el periodismo para ellos. Llevo doce años en esto y jamás he recibido un peso y no lo voy a hacer. Porque afortunadamente vengo de un lugar pobre, muy hostil, donde los argumentos no existen. Y de todos mis amigos que recuerdo de la infancia y con los que crecí, sólo tres pudimos salir de allí. Tengo una conciencia clara de inicio de lo que sucede, de la desigualdad, de los insultos a la pobreza y al pobre, del insulto al valiente o al disidente. No existe libertad de expresión en Veracruz; existen asesinos, existe gente con la conciencia bastante manchada, y por eso temen a la verdad. La verdad, en todos lados del planeta, duele.
¿Hay que cambiar la imagen del periodismo en la opinión pública?
Hay que enseñar otra vez a hacer periodismo. Es necesario ya porque sin periodistas la injusticia crece. La autoridad se cree dueña de todo. Periodistas que en realidad crean y hagan periodismo, que no sean serviciales o servidores del poder, hay pocos. Realmente, aquí en el estado de Veracruz el gremio de periodistas está fragmentado. Es difícil que la gente quiera acudir o que quiera participar: en unos casos por miedo, y en otros por dinero. La corrupción es la base del periodismo en el estado: los chayos son comunes (ayudas por parte del gobierno para que se indique qué decir o qué no). En realidad no se hace periodismo en Veracruz, se hace lo que diga Javier Duarte en los medios de comunicación. Puedes ver las portadas, de 10 periódicos, ocho tienen la misma portada de comunicación oficial. El problema también es que a la gente el periodista no se acerca y viceversa. El periodista cree que es el cuarto poder: el cuarto poder lo tienen los directores. Hay que sensibilizarnos ante la desgracia para poder explicar bien lo que pasa. Hoy en día, los medios de comunicación son así: ya no dejan al periodista investigar, ya no dejan al fotógrafo poner. Ya no eres dueño de tu trabajo : “hazlo así o no te pago”. Hay compañeros a quienes les pagan 15 pesos por nota y obviamente se tienen que ir en chinga a todo, pues se pierde todo. Ya no hay información y la poca que hay, la gente no la cree...
¿Cómo cambiar esto?
Hace como un mes [marzo], fuimos a dar una plática en Humanidades en la Universidad Veracruzana, y me preguntaba un catedrático cómo saber que una noticia es verídica. A mí lo que se me ocurrió fue: lo más apegado a tu realidad. Y la realidad del país está desecha: tú no puedes creer en algo que te digan. La gente y los periodistas que se lo creen es porque no saben quiénes son sus fuentes. Te puedo decir de compañeros que hacen crónicas sin haber ido a la marcha, sin haber estado allá; desde allí empezamos mal. Creo que el periodista debe de darse cuenta en dónde está parado, cuál es su profesión, cuál es la esencia de todo esto antes de atreverse a publicar cualquier cosa. Pues es una lucha eterna. Yo no me voy ni a izquierda ni a derecha. Mi línea es derecha en el sentido que no me voy recto porque si no caigo en lo mismo. Hay que ser primero claros en lo que queremos. El periodista tiene que hacerse un nombre, tiene que ganarse la credibilidad de la gente, esa es mi postura. Mi trabajo, mi credibilidad, la gente lo sabe cuando lo ve. El medio no hace el periodista. Es al revés.
¿Crees que el ambiente de miedo que hay en Veracruz nació a raíz del asesinato de Regina Martínez?
Hace rato fuimos al panteón a visitar a Regina: no es que se te olvide pero lo vuelves a tener palpable. Vuelves a ver su tumba y te das cuenta que esto sigue igual. Después de ella, se empezó a asesinar a más compañeros y hoy en día yo sí quiero decir que el gobierno de Javier Duarte ha sido el peor que me ha tocado vivir a mis 31 años. Es un autoritarismo aquí, para no sacar las desgracias y la verdad del estado. Todos tenemos miedo pero sí creo que la mayoría preferimos morir cobardemente que vivir de una manera cobarde. El miedo, si te dejas y dejas que te domine, no te va a dejar hacer nada, y al final del día, yo creo que si tu muerte... si tú haces las cosas bien en vida, como lo hizo Regina, pues su asesinato en vez de acallarla le dio más fuerza. Mucho más fuerza a nivel nacional y a nivel internacional. No nos vamos a callar. No vamos a rendirnos ante nadie, ni nada.
¿El asesinato de Regina pudo haber creado una cierta autocensura por parte de los periodistas?
Claro. El miedo es una jaula que a todo ser humano va a paralizar de una u otra manera. Eso es lo que le ha pasado al gobierno: las manifestaciones que se han hecho en el DF por los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa, en una de las últimas la policía le pegó a niños, a señoras, a personas para que cuando regresen a su casa con la pierna hecha una pelota digan yo ya no voy, me van a golpear. Es eso. Para eso lo hacen. Aquí tuvimos un desalojo el 14 de septiembre de 2013, durante una manifestación de maestros que se manifestaban en contra de la reforma educativa. De repente escuchamos la formación de la policía y empezaron a golpearnos a todos. Nos dieron choques eléctricos. A mí me robaron mi tarjeta, me dieron patadas los policías, y cercaron todo el centro. Apagaron la luz y a todo el mundo le pegaban. De allí nosotros denunciamos: la Comisión Estatal de Derechos Humanos no hizo nada, la Comisión Estatal para la  Protección y Atención a Periodistas tampoco obviamente hizo nada, la PGR no hizo nada, la Secretaría de Seguridad Pública menos. Y las cámaras que se supone tiene el Palacio de Gobierno, curiosamente, se perdió el video…

Todo esto es una mafia. ¿Qué es lo que hacen ellos? Fraccionan a la gente: estos son disidentes, estos anarquistas, estos estudiantes, estos ambientalistas. Y si la gente tuviera una conciencia más clara de a qué punto queremos llegar todos, esto sería más fácil. Pero no. La justicia no existe. A un compañero no le regresaron su cámara, otro tuvo que salirse de los medios porque no quiso problemas, y nosotros continuamos. Está el miedo, y está el peligro latente. Mira, la muerte es la muerte. La persona que te mata de la manera que sea. Pero hay gente que te quiere y hay familia también. Te voy a decir algo personal fuera de mi trabajo : si a mí me hubieran matado a mi madre, o a mi hijo, o los desaparecen, para mí romper una pared o un vidrio sería muy poco. Yo creo que tomaría medidas más radicales.

Por Mylene Moulin


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